Muero entre mis piernas,
nervios y verguenza,
trataba de calmarme,
pero su voz no era suficiente,
triste y angustiada,
despues de esa sesion trasnochada,
me aguantaba mis suspiros,
sentada sobre ladrillos,
entre sentimientos transversales,
nos hundiamos en tales,
disculpa si no regreso,
es que ya no queda tiempo.
domingo, 1 de noviembre de 2009
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