Recostada en su cama de algodon,
bajo las helices llenas de sangre,
caigo en su hechizo celestial,
mis ojos no brillan tanto esta vez,
sonidos nuevos en mis orejas,
me esta gustando este paseo,
comienzo a brincar en la multitud,
me sostiene mi mano,
me muerde mi labio inferior,
descontrol esta noche,
desnuda bajo las estrellas.
sábado, 24 de octubre de 2009
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muy bueno!
ResponderEliminargracias :)
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